JULIO ROBERTO GALINDO H

 

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julioroberto.galindo@centropoeticocolombiano.com

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Nació en Tunja, Boyacá. Ha ocupado importantes posiciones en la Administración Pública, como Consejero de la Presidencia de la República y Secretario de Gobierno de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Está Vinculado a la Universidad Libre desde hace cuarenta años como Profesor y Consiliario y fue Presidente de esa Corporación. Coautor del Libro de Oro y autor de Benjamín Herrera y Jorge Eliecer Gaitán: Grandes Caudillos

.Poeta y declamador polifacético, fue por varios años vicepresidente del Centro Poético Colombiano.

 

 

Mis reflexiones

De pasadas tristezas, desengaños, pesadumbres recogidas en

cincuenta años;

De viejas ilusiones, de pequeñas traiciones que encontré en

mi camino;

De cada infame mal, de cada espino que en mi pecho dejó la

mancha oscura;

De cada crueldad de una nueva amargura,

De cada injusta pena que envenenó y envenena mi alma que

fue sosiego y calma;

De cada muerte que aún vive entremezclándose en mi vida ya

perdonada y olvidada;

De cada cicatriz, yo voy a hacer un día: pero no de dolor, ni

de tristeza ni de nostalgia;

Sino de heroica alegría... alegría sin causa, alegría animal

que ningún mal pueda vencer!!

Loco placer de respirar... de mirar... de caminar...

Morbidez de pasar la tierra en flor bajo los pies descalzos;

Placer, de olvidar los gestos falsos...

Placer, de regresar y embelesar honestamente y sin caprichos

como las hierbas* y los bichos;

Alegría voluptuosa de trincar frutos y de oler las rosas;

Alegría sutil de abandonarme al sol como reptil;

Alegría brutal y total de estar vivo sin ningún ritual.

¡Feliz!.. ¡Soy feliz!., pero bien agarrado a la raíz,

Placer el de tener en esta mano la corteza del pan rubio y

lozano,

Placer el de sentirme ágil y fuerte y el de saber que es solo la

muerte, la triste, la que sin remedio embiste,

Placer de renegar, de destruir el tedio, ese extraño silicio y de

entregarme entero a mí mismo como a un vicio,

Alegría... alegría... alegría... el de sentirme cada día más

canoso, añoso, arrugado y escarmentado,

Qué me importan las heridas, ahora comparto con ustedes mi

poesía y vivo cada vez más aferrado a la vida!!!

 

Al final dedel siglo XX

Una corriente de terror y angustia

como tremendo castigo

se extiende por mi patria; en todas partes

desolación y muerte, tempestad y miedo,

odio en el corazón, ira en el alma,

pobreza y vacío en los cerebros,

y no hay confianza ya ni en la infinita

soledad impasible de los cielos.

Parece que las generaciones presentes

cansadas de vivir, cual los enfermos

de terminal dolencia, se aprestaran

a extinguirse por su propio agotamiento

y quisieran voluntariamente

perecer, sijn mostrar al menos

la sublime agonía de los cirios

que dan más luz cuando se están muriendo.

Por eso Cristo con los hombres llora...

Él con los brazos sobre el mundo abiertos

"amaos unos a los otros" dijo, y el sagrado precepto

que fuera la luz de su doctrina

ya se ha fugado de los mismos templos;

por eso están huérfanas las almas y van sin derrotero;

por eso Cristo con los hombres llora

y con él también sufre el universo!

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