Mis reflexiones
De pasadas tristezas, desengaños, pesadumbres recogidas en
cincuenta años;
De viejas ilusiones, de pequeñas traiciones que encontré en
mi camino;
De cada infame mal, de cada espino que en mi pecho dejó la
mancha oscura;
De cada crueldad de una nueva amargura,
De cada injusta pena que envenenó y envenena mi alma que
fue sosiego y calma;
De cada muerte que aún vive entremezclándose en mi vida ya
perdonada y olvidada;
De cada cicatriz, yo voy a hacer un día: pero no de dolor, ni
de tristeza ni de nostalgia;
Sino de heroica alegría... alegría sin causa, alegría animal
que ningún mal pueda vencer!!
Loco placer de respirar... de mirar... de caminar...
Morbidez de pasar la tierra en flor bajo los pies descalzos;
Placer, de olvidar los gestos falsos...
Placer, de regresar y embelesar honestamente y sin caprichos
como las hierbas* y los bichos;
Alegría voluptuosa de trincar frutos y de oler las rosas;
Alegría sutil de abandonarme al sol como reptil;
Alegría brutal y total de estar vivo sin ningún ritual.
¡Feliz!.. ¡Soy feliz!., pero bien agarrado a la raíz,
Placer el de tener en esta mano la corteza del pan rubio y
lozano,
Placer el de sentirme ágil y fuerte y el de saber que es solo la
muerte, la triste, la que sin remedio embiste,
Placer de renegar, de destruir el tedio, ese extraño silicio y de
entregarme entero a mí mismo como a un vicio,
Alegría... alegría... alegría... el de sentirme cada día más
canoso, añoso, arrugado y escarmentado,
Qué me importan las heridas, ahora comparto con ustedes mi
poesía y vivo cada vez más aferrado a la vida!!! |
Al final dedel siglo XX
Una corriente de terror y angustia
como tremendo castigo
se extiende por mi patria; en todas partes
desolación y muerte, tempestad y miedo,
odio en el corazón, ira en el alma,
pobreza y vacío en los cerebros,
y no hay confianza ya ni en la infinita
soledad impasible de los cielos.
Parece que las generaciones presentes
cansadas de vivir, cual los enfermos
de terminal dolencia, se aprestaran
a extinguirse por su propio agotamiento
y quisieran voluntariamente
perecer, sijn mostrar al menos
la sublime agonía de los cirios
que dan más luz cuando se están muriendo.
Por eso Cristo con los hombres llora...
Él con los brazos sobre el mundo abiertos
"amaos unos a los otros" dijo, y el sagrado precepto
que fuera la luz de su doctrina
ya se ha fugado de los mismos templos;
por eso están huérfanas las almas y van sin derrotero;
por eso Cristo con los hombres llora
y con él también sufre el universo! |