Un Año de Ausencia
A Sarita Pinilla Olivera,
fundadora del Centro Poético Colombiano
Amada Sarita, hermana y amiga: tu vida surgió como ensueño milagroso, como inmenso caudal de dones y virtudes que tallaste en poemas de dulce sentimiento, grabándose para siempre en nuestros corazones.
Fue tu alma una melodía radiante de grandeza, donde cantando regalaste ternura maternal a quienes, afortunados, gozamos con tu presencia y tu sonrisa, y el eco de tu voz dulce y cadenciosa como cristalino y sereno manantial.
Cual un ángel volaste al infinito dejándonos a todos en dolorosa orfandad: Ahora, luminosa, pletórica de gloria, estás allá con el Rey de los poetas y a El pides amorosa nos colme de bendiciones y espíritu de fraternidad.
Al marcharte, Sarita, nos legaste invaluables tesoros: tu familia y tu virtuosa hermana Inesita quien fue en todo instante tu apoyo, tu centinela y tu ángel protector en tu peregrinación por este mundo: Continuaremos fieles a ella, retribuyéndole comprensión, compañía y todo el amor que se merece. |
Madrecita Santa
Fue un catorce de julio, madre santa, cuando te ausentaste de este mundo por voluntad Divina, dejando abandonado tu dulce hogar
Uin tu calor, tus canciones, sin tus besos.
La tristeza y el vacío marcó dolor, luto y profundo desencanto. Ahora, todo es inerte, solo nos confortan tus imborrables recuerdos, tu inolvidable imagen enmarcada con tierna y adorable mirada. Fuiste urna transparente de preciosos dones: sencilla, pura, bondadosa y tolerante. Enseñaste tus virtudes a tus hijos enfatizando la honestidad y un amor profundo a Dios y a la Madre de Jesús, Virgen María.
Ahora, cuando gozas de la eterna presencia del Divino Creador, ruégale que colme de bendiciones a quienes aún transitamos por estos caminos de la vida hasta que tengamos la dicha de nuestro definitivo encuentro.
Hsta fe, esta esperanza, esta alegría, nos la legaste con tus ejemplos, madre mía |